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Qué hacer y dónde ir con niños en Valencia

Una niñera llamada televisión

nacho para web pequea bienSi lo pensamos bien, nos daremos cuenta que la televisión es una recién nacida. En España empezó a emitir regularmente en 1952, y no fue hasta 1990 cuando comenzaron a funcionar las cadenas privadas. Con la televisión de pago y la reciente llegada de la TDT desembarcaron en nuestro país los canales temáticos, y más recientemente, los canales temáticos infantiles y la multiplicación de la oferta. ¿Hacia donde va la programación infantil? ¿Es la televisión tan perjudicial para los niños como dicen? ¿Cuál es su influencia? ¿Qué podemos hacer los padres a este respecto?

Recuerdo con nostalgia programas como La Bola de Cristal, y personajes como Heidi o Pipi Calzaslargas. Era otra época. Hoy los niños ven mucha más televisión, y la ven de mucha peor calidad. Les gusta la divertida y procaz irreverencia de Shin Chan, el histrionismo de Bob Esponja, y si son adolescentes, se pirran por Troy, el guapo de High School Musical. También ven dibujos para mayores como Los Simpson y todo tipo de programas para adultos. Y entre programa y programa, decenas de anuncios. Porque la televisión, con su inmerecida vitola de veracidad es, sobre todo, entretenimiento, normalmente del malo, y anuncios (malos o buenísimos) que buscan colocar una marca en el mercado e influir en la audiencia (como es lógico), en este caso infantil.

El Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia de las cadenas ha demostrado ser una mera declaración de intenciones que se ha quedado en papel mojado, debido, fundamentalmente, a los imperativos comerciales.
Por eso, muchos han visto en la reciente irrupción de los canales temáticos infantiles una buena ayuda para paliar los efectos negativos que provoca en la infancia la televisión de generalidades. Contenidos adaptados a las edades de los telespectadores menores de edad, dibujos para niños las 24 horas del día, ausencia de violencia y de sexo explícito. Es una ayuda, lo reconozco,  sin embargo, a mi juicio, una de las principales influencias de la televisión (sino  la más importante) es la de generar modelos de conducta y comportamientos diseñados. Como no tengo claro si deseo que mis hijos tengan las banales diatribas de Hanah Montana entre ser una estrella del rock o una chica normal, seguiré intentando ver la televisión con ellos y me preocuparé por  proponerles alternativas, porque en este terreno, como en cualquier otro, los padres, los abuelos o los tíos, somos insustituibles, y mucho menos por una niñera digital.

Nacho Alejos Casanova

periodista, responsable de rodalabola.com

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