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Qué hacer y dónde ir con niños en Valencia

Recomendaciones para proteger a tus hijos y a tu familia del coronavirus

Rafael López Peña es médico pediatra, especialista en Cuidados Intensivos Pediátricos. Mariam López Ruiz es vicedecana de Medicina de la Universidad CEU Cardenal Herrera.

En estos tiempos de dudas, de virus desconocidos, de mascarillas sí o no, de miradas inquisidoras de los abuelos dirigidas a quien evita que sus nietos se acerquen a ellos… les hemos entrevistado para que nos arrojen toda la luz que sea posible en un momento como este, de total incertidumbre.

¿Por qué los niños menores de 6 años no deben llevar mascarillas?

Tal y como ha indicado recientemente la Asociación Española de Pediatría (AEP), los menores de 2 años no deben de llevar mascarilla por el riesgo de asfixia que supone.

Respecto a los menores de 5 años, la AEP advierte que es complicado que la usen correctamente, lo que también es un riesgo.

Por eso, la edad que las autoridades sanitarias han establecido como obligatoria son los 6 años.

A partir de esa edad, es esencial concienciar a los menores de la necesidad de utilizar la mascarilla para proteger a la población y evitar la transmisión.

Pero no solo se trata de usarla. Hay que hacerlo bien. Por eso es fundamental también enseñar a los niños a manejarla y utilizarla correctamente.

Todo esto sin olvidar la necesidad, también en los niños, de una estricta higiene con lavado de manos y aplicación de gel hidroalcohólico, tanto en las manos como en todas las superficies susceptibles de albergar y contagiar el virus.

 ¿Que los menores de 6 años no lleven mascarilla no les convierte en un grupo con mayor riesgo de contagio y transmisión del virus?

Efectivamente, si están contagiados, aunque sean asintomáticos, son un riesgo si tienen una carga viral lo suficientemente grande como para eliminar el virus con la respiración, tos, estornudos y llanto.

No obstante, las características de su actividad hacen que se atenúe el riesgo. Es decir, son un grupo poblacional dependiente con una vida social reducida, lo que propicia un riesgo de contagio menor.

En el mercado tenemos infinidad de mascarillas. ¿Cuáles son las más adecuadas para los niños?

Hay varios tipos de mascarillas con propiedades diferentes.

Por un lado están las mascarillas higiénicas o de barrera. Es un producto no sanitario, indicado en adultos y niños sin síntomas.

Por otro, existen las mascarillas quirúrgicas. Se utilizan para evitar el contacto con salpicaduras de fluidos en procedimientos como, por ejemplo, cirugía.

Hay que tener en cuenta que tanto las higiénicas como las quirúrgicas protegen más al resto de personas que a quien la lleva puesta.

Son sobre todo una barrera para los estornudos y la tos. Por lo tanto, evitan la transmisión del agente infeccioso por parte de la persona que la lleva puesta pero no son efectivas para prevenir el contagio.

Un tercer tipo son las mascarillas filtrantes. Son las FFP1, FFP2 o FFP3.

Estas sí protegen al usuario de la inhalación de contaminantes ambientales o aerosoles como agentes patógenos (como la Covid-19), agentes químicos, antibióticos, etc.

Volviendo a la pregunta de cuáles son las más recomendables para los menores, hay que seguir la indicación del Ministerio de Sanidad de usar las mascarillas higiénicas en la población no vulnerable, niños y adultos, cuando no sea posible mantener la distancia de seguridad con otras personas en el trabajo, yendo a la compra, en espacios cerrados o en la calle.

Desde que se levantó el estado de alarma, y sobre todo ahora en vacaciones, es habitual ver grupos de niños jugando entre ellos, sin guardar distancia y sin mascarilla. ¿Qué opinión os merece?

Es indudablemente una temeridad con gran riesgo de contagio.

Hay que apelar a la sensatez de la población y dar una intensa información sobre los riesgos.

No hay que olvidar que los niños se contagian igual que los adultos. Por eso, pueden compartir juegos, pero siempre con mascarilla y, si se puede, distancia.

Se están detectando numerosos brotes procedentes de reuniones familiares. ¿Tendríamos que ser mas cautelosos con nuestro entorno más cercano?

Por supuesto. En el momento en el que estamos se deberían posponer las celebraciones familiares y aquellos acontecimientos en los que se reúnan personas con las que no se conviva, aunque sean familiares o seres cercanos.

Habría que actuar así a no ser que la infección se descartara previamente a través de test de PCR muy recientes.

En caso de que se lleven a cabo encuentros familiares, hay que mantener las medidas de precaución que ya todos conocemos: mascarilla y distancia de seguridad, además de higiene de manos.

No hay que olvidar que en las reuniones familiares, como en cualquier otra, puede haber presencia de pacientes asintomáticos y supercontagiantes.

¿Qué recomendaciones nos dais a las familias que comenzamos nuestras vacaciones, que vamos a viajar con los niños y a salir con ellos a la playa, a la piscina, a hoteles…?

Si se va a viajar con más miembros de la familia, tíos, abuelos, primos… hay que asegurarse previamente de que no hay infección. En caso de duda, como decíamos, hay que confirmarlo con un test de PCR.

Y a la hora de estar en espacios con presencia de más personas, han de tomarse las mismas medidas que en cualquier tipo de concentración: mascarilla, distancia, lavado de manos y uso de gel hidroalcohólico.

A pesar de aumentar el numero de contagios durante las ultimas semanas, el número de enfermos en UCIs y fallecidos por coronavirus es, afortunadamente, muy bajo respecto a las cifras que registramos hace unos meses. ¿Ha perdido fuerza el virus?

Esta situación es normal en todas las pandemias. La gravedad de la infección depende de la virulencia del virus y del estado inmunitario del huésped.

Históricamente todas las pandemias han finalizado espontáneamente y ninguna ha logrado extinguir a la humanidad.

Se explica porque a lo largo de la pandemia, la virulencia del virus se debilita con el paso de un huésped a otro siendo los últimos casos más benignos.

Además, no hay que olvidar el efecto de los tratamientos cada vez más efectivos, la mayor experiencia del personal sanitario, el descubrimiento y utilización de vacunas y el establecimiento de la llamada inmunidad de rebaño.

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